Una medición, un expediente y cuatro años de silencio
La demanda entró el lunes en el registro del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria. Los demandantes son 84 residentes de los bloques situados entre la avenida del Deporte y el paseo de la Ría del Carmen, en La Albericia. Exigen la revocación de la licencia municipal que permite al Complejo Deportivo Ruth Beitia mantener las pistas de pádel y la zona de fútbol 7 operativas hasta medianoche.
El conflicto no es nuevo. En marzo de 2022, la asociación vecinal ya presentó 37 quejas ante la Concejalía de Medio Ambiente. Recibieron una respuesta genérica tres meses después. «Nos dijeron que se tomarían medidas, y no se tomó ninguna», explica Marta San Emeterio, presidenta de Nuevo Sardinero desde 2019.
El abogado del colectivo, Ignacio Peláez, sostiene que el Ayuntamiento incumplió el artículo 52 de la Ley 37/2003 del Ruido al no revisar los niveles tras la ampliación de las instalaciones. Esa ampliación, adjudicada por 218.450 euros en octubre de 2021, añadió cuatro pistas de pádel en el extremo norte, el más cercano a las viviendas.
58 decibelios a las 23:40
La medición del viernes no fue improvisada. Los vecinos contrataron a la empresa acústica Sonotec Cantabria, con sede en El Astillero, que instaló tres sonómetros en distintos puntos. Los resultados: 58 decibelios en Josefina Torcida, 54 en la calle Repuente y 47 en el interior de un dormitorio con ventana cerrada. La Ordenanza Municipal de Ruidos fija 45 decibelios de noche para zonas residenciales.
«Mi hija tiene nueve años y se despierta casi todas las noches», cuenta Óscar Díez, vecino del número 11. «La semana pasada se durmió en clase. No exagero.»
El informe de Sonotec, de 62 páginas, incluye espectrogramas y una comparativa con mediciones de 2019, antes de la ampliación. Entonces, el nivel máximo registrado a esa hora era de 49 decibelios. El aumento es de nueve puntos en cuatro años.
La concejala de Deportes, Paula Ceballos, declinó hacer declaraciones a este periódico. Fuentes municipales señalan que el Ayuntamiento «está revisando el expediente» y que no se pronunciará hasta que reciba la notificación judicial.
Lo que cambia para quien vive allí
Desde el lunes, los 84 demandantes han empezado a documentar cada noche. Una plantilla compartida en un grupo de mensajería recoge hora, decibelios estimados, si las ventanas estaban abiertas o cerradas y el número de personas que se despertaron. El objetivo es acumular pruebas para una posible indemnización por daños.
Tres familias del bloque 9 han pedido el cambio de domicilio a la empresa propietaria. Otras dos han instalado ventanas de doble acristalamiento con aislamiento acústico reforzado, con un coste de 1.870 euros por vivienda. «Es dinero que no nos sobra», afirma San Emeterio.
El caso se suma a otros dos procedimientos abiertos en la ciudad por motivos similares: las quejas por ruido del campo de fútbol de El Sardinero en días de concierto y las del polideportivo de Numancia. Ambos siguen pendientes de resolución.
La defensa del complejo y el papel del Ayuntamiento
La dirección del Complejo Ruth Beitia declinó responder a las preguntas de este periódico. En un comunicado interno remitido a los usuarios el jueves, la gerencia asegura que las pistas cumplen «todos los requisitos técnicos exigidos» y que la actividad nocturna «responde a una demanda creciente desde 2020».
El Ayuntamiento, por su parte, tiene 20 días hábiles para remitir el expediente administrativo al tribunal. Si no lo hace, el juez podría estimar el recurso por silencio. El Consistorio ya fue condenado en 2018 a indemnizar con 6.200 euros a una vecina de Cazoña por un caso idéntico de ruido nocturno procedente de una pista de baloncesto.
Mientras se resuelve, el polideportivo mantiene su horario habitual. Las luces de las pistas 5, 6, 7 y 8 se apagan a las 00:00. Los sonómetros de Sonotec siguen instalados, ahora de forma indefinida, en tres fachadas de la calle Josefina Torcida.